Gasto y Consumo Inteligente

La forma más efectiva de comenzar a desarrollar inteligencia financiera que nos permita alcanzar la independencia financiera es a través de desarrollar aptitudes de gasto y consumo inteligentes.  No solo se trata de desarrollar buenas aptitudes en relación con el dinero, sino que además debemos ser cautos en la forma cómo tomamos decisiones de compra y cómo utilizamos y consumimos aquello que compramos.

Yo defino inteligencia de gasto y consumo a las aptitudes y competencias que seamos capaces de desarrollar para darle mayor valor al dinero.  Esto nos lleva a poner en una perspectiva importante la forma cómo podemos hacer rendir (darle valor) el dinero que destinamos al gasto prioritario y también al no prioritario.  Tal como se establece en mi artículo titulado “La Curva de Desarrollo Financiero” el cual lo puede leer en mi Blog https://orlandofujitsubo.com/la-curva-de-desarrollo-financiero/ es crítico poder clasificar y discriminar los gastos para determinar la mejor forma de gastar el dinero.  La clasificación de gastos propuesta sería la siguiente:

Gasto Obligatorio: El gasto es necesario y no puede ser disminuido ni remplazado.

Gasto Reducible: El gasto es necesario, pero puede disminuirse el monto del gasto en un mes.

Gasto Remplazable: El gasto puede ser remplazado de forma más económica e igualmente satisfactoria.

Gasto Postergable: El gasto no es necesario en este momento, pero lo será en el tiempo.

Gasto Prescindible: El gasto no es necesario y se puede prescindir de este sin que nos afecte ni cambie nuestra vida irreparablemente.

Esta clasificación es fundamental para tener claridad en la forma cómo nos relacionamos con el dinero.  Muchas personas cuando escuchan hablar de inteligencia financiera piensan en inversiones, cuando en realidad, la primera fuente de inteligencia financiera tiene que ver, antes que todo, con la forma cómo gastamos el dinero.

Indiscutiblemente todos debemos gastar dinero para poder vivir.  Hay que comprar comida, pagar vivienda, comprar servicios médicos, pagar colegiaturas, etc.  Es parte de la vida y no podemos ignorarlo y mucho menos suprimirlos.  Lo que sí es posible hacer es desarrollar una comprensión clara de cada gasto que hacemos y analizarlos de forma tal que podamos tener el mejor criterio para hacerlo inteligentemente.  Un término que a mi me gusta usar es RESPETO POR EL DINERO… Respetar el dinero nos hace inteligentes, nos hace cautos y nos permite generar ahorros y fondos de inversión.  Como decía mi madre: “el dinero no crece en los árboles.”  Una de las biografías más excitantes que he leído es la de John D. Rockefeller, el magnate hiper millonario, quien acumuló su inmensa fortuna apalancándose en su espíritu emprendedor, su dotes de vendedor nato y su forma de relacionarse con los gastos.  Con referencia a este personaje, en “El Pequeño Libro de las Grandes Anécdotas” de Gregorio Doval (Doval, 2017) resalta una anécdota del Sr. Rockefeller sobre el tema del uso del dinero:

La tacañería de Rockefeller | Una vez el maître de un restaurante le dijo: «Si yo fuese millonario como usted no ahorraría en propinas.»  «Le agradezco la información, respondió el magnate, pero si yo no ahorrara en eso y en otras muchas cosas, no sería millonario.”

No se trata de vivir tacañamente, se trata de saber discriminar inteligentemente en qué sí y en qué no gastar el dinero.  Recordemos los gastos hormigas que si les prestamos atención nos daremos cuenta de que muchos de esos gastos pudieron ser evitados, haciendo un mejor uso del dinero.

El otro factor al que debemos prestarle atención es al consumo.  Para efectos de comprensión, cuando hablo de consumo me refiero a la forma como usamos, gastamos, cuidamos y protegemos aquello que ya compramos.  Un ejemplo sencillo, para entender el concepto sería por ejemplo la compra de una botella de refresco para tomar con el almuerzo en casa.  Digamos que usted ha comprado un envase de 2 litros de refresco.  Es apenas evidente que para almorzar usted solo requiere de un vaso de 12 a 16 de refresco.  ¡Eso sería suficiente!  Si en lugar de un vaso, usted decide tomarse 2 ó 3 vasos de refrescos durante el almuerzo usted está malgastando el producto al igual que si usted se sirve un vaso lleno y desecha la mitad.  En cualquiera de los dos ejemplos, se esta dando un malgasto del producto que a usted le costó pagar en el supermercado y que afectó negativamente su flujo de fondos.  Todo aquello que compramos y que no consumimos inteligentemente, con cautela y cuidado, va en contra de nuestro flujo de fondos y eventualmente se convierte en un factor en contra de nuestra capacidad de generar ahorro.

No solo hay que ser inteligente decidiendo qué gasto realizar, sino que también hay que ser inteligente en el uso que le demos al gasto realizado.  Esto definitivamente cierto en muchos aspectos de nuestra vida.  Hay personas que una vez que ya tienen algo, que definitivamente les costó obtenerlo, luego ya no lo cuidan o lo malgastan.  Es como si porque ya el bote de shampoo está en el baño, hay que echarse de más sin necesidad.  Recuerde que cuando se acabe el shampoo, le toca meterse nuevamente la mano en el bolsillo y comprar otro.  Repito, no se trata de ser tacaño como le decían a Rockefeller, se trata de ser cauteloso e inteligente con el uso del dinero.

Si nosotros somos pragmáticos en el uso del dinero y en la forma como gastamos y consumimos, estaremos labrando un camino muy transitable hacia un nivel superior de inteligencia financiera.  En este sentido, te invito a hacer un ejercicio de clasificación de tus gastos y luego dedica tiempo a identificar de qué forma estas usando aquello que compras.  Recuerda que malgastar hace que el flujo de caja se afecte mucho más ya que el costo unitario se incrementa en función del tiempo en que vamos a tener que volver a ejecutar la misma compra nuevamente.  Malgastar los bienes comprados acorta los tiempos de recompra y disminuye la capacidad de ahorro.

En el Capítulo 7 de mi libro “LIDERA tu Crecimiento Profesional antes de los 30.  La Guía del Éxito para Jóvenes Latinoamericanos” hay una serie de ejemplos y consejos prácticos, útiles para incrementar el valor del dinero desde la posición del gasto.

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Orlando Fujitsubo

Autor, Coach & Consultor

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