LA «PLATA» NO ME ALCANZA

Anteriormente abordé el tema del “chen chen” y la forma cómo este panameñismo se constituye en un condicionante mental que nos acerca a la pobreza. Ver: “Chen chen” en el bolsillo en https://orlandofujitsubo.com/chen-chen-en-el-bolsillo/

En esta ocasión quiero abordar otro aspecto lingüístico relacionado con el dinero que vale la pena conocer si deseamos cambiar nuestra relación con el dinero. En Latinoamérica, no solo en Panamá, nos hemos acostumbrado a referirnos al dinero en término de “plata”. Históricamente, la palabra «plata» ha sido utilizada como sinónimo de dinero. Esta relación tiene su origen en el uso de la plata como metal valioso para acuñar monedas en diversas culturas durante siglos. A medida que las monedas de plata se volvieron un medio de intercambio importante, el término «plata» comenzó a ser utilizado coloquialmente para referirnos al dinero en general. Por ende, la razón por la que se sigue utilizando el término «plata» en lugar de «dinero» tiene que ver con el arraigo cultural y la familiaridad que ha adquirido la palabra. Pero, si lo analiza mejor, estamos minimizando el valor del dinero sólo a las monedas. Tener plata es tener monedas.

“Plata” es un término más coloquial y cotidiano que «dinero», que suena más informal y realista. La expresión «la plata no me alcanza» refleja esta naturalidad en el lenguaje y la percepción de algo tangible y cercano, en lugar de un término más abstracto como «dinero». El uso del término «plata» en lugar de «dinero» puede impactar psicológicamente la forma de percibir el dinero y la riqueza. Aunque parece una preferencia lingüística, el lenguaje refleja y moldea nuestra realidad.

Siendo más coloquial, «plata» puede evocar una sensación de inmediatez y limitación, asociándose con pequeñas transacciones diarias. Esto puede llevarnos a pensar en el dinero como algo insuficiente. La «plata» es más tangible, mientras que el «dinero» sugiere una visión más amplia de ahorro, inversión y creación de valor. Usar términos más amplios puede ayudarnos a reconocer oportunidades de crecimiento. Somos lo que pensamos y cómo pensamos.

Al referirnos al dinero en términos de «plata» (monedas) puede contribuir a una mentalidad de escasez, a que nos enfoquemos en lo que falta en lugar de en las posibilidades de abundancia. Esta informalidad puede limitar la visión estratégica sobre las finanzas, haciendo que la comprendamos como «plata para gastar» en lugar de «dinero para invertir o ahorrar», lo que frena el desarrollo de una mentalidad orientada al éxito y libertad financiera a largo plazo.

La forma como nos expresamos es un factor que condiciona nuestras acciones y nuestros resultados. Pensar en “plata” y no en “dinero” limita la forma cómo nos auto percibimos y desarrollamos. Este aspecto del lenguaje financiero es objeto de estudio por autores como André Martinet, quien, aunque no se centra exclusivamente en finanzas, menciona el concepto de «economía lingüística». Su idea de que el lenguaje debe ser claro y efectivo para facilitar la comunicación se puede aplicar a la educación financiera, sugiriendo que el modo como hablamos sobre el dinero puede influir en nuestra comprensión y toma de decisiones. Esto da sustento a la idea de que el uso del término «plata» en lugar de «dinero» puede afectar nuestra mentalidad y percepción de riqueza.

Si queremos mejorar nuestra comprensión financiera, primero debemos cambiar la forma cómo nos referimos al dinero. Pensar en chico y pensar en grande toma el mismo esfuerzo. Entonces, ¿por qué no pensar en grande y comenzar a cambiar los esquemas mentales que nos mantienen en un círculo de mentalidad de pobre? Dejemos de pensar en monedas y comencemos a pensar en billetes. Mejoremos nuestra relación con el dinero y hagamos que “el dinero sí alcance y crezca.”

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Orlando Fujitsubo

Autor, Coach & Consultor

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