DEL CHEN CHEN EN EL BOLSILLO AL BILLETE EN LA CARTERA

Todos los procesos de cambio y transformación social son difíciles, dolorosos y lentos. En dichos procesos, los gobiernos tienen un rol determinante. ¿Está Panamá en condiciones para generar esos cambios antes de que sea demasiado tarde?

Las situaciones absolutamente sin salida no existen. Esta es una posición que debemos adoptar tanto gobernantes como gobernados. Siempre hay una salida, pero primero debemos cambiar nosotros. Empecemos por cambiar nuestra perspectiva, desafiar nuestros paradigmas y romper creencias limitantes. Transformar la mentalidad de chen chen que hemos heredado y que se ha acentuado más recientemente no es una opción, es una obligación.

Un estudio reciente en 18 países latinoamericanos sobre la satisfacción ciudadana revela que Costa Rica ocupa el primer lugar, seguido de Uruguay, mientras que Panamá se sitúa en séptimo lugar. Este punto es especialmente importante destacarlo porque en términos de costo de vida, Uruguay ocupa el primer lugar con $887/mes, siguen los ticos con $855/mes y Panamá de tercero con $772/mes. ¿No le parece que algo está mal? Normalmente la gente tiende a estar más insatisfecha si todos es más caro. Entonces, debe haber algún beneficio perceptible que hace que ticos y uruguayos se sientan satisfechos. La pregunta es ¿por qué con nuestro potencial quedamos tan atrás? La respuesta es compleja, pero hay un eje central: la educación. Tristemente, nuestros vecinos ticos nos llevan años de ventaja en este aspecto.

Para guiar a la nación hacia un futuro de desarrollo y oportunidades, necesitamos cambios que implican liderazgo político, empresarial y social. Debemos alzar nuestras voces para exigir estas transformaciones. Estamos hablando de:

… transformación social para crear conciencia en favor de la MEJOR educación para todos. Una población más educada es más empleable, productiva, innovadora y recursiva. ¡El país gana, todos ganamos!

… introducir los cambios que propicien una evolución hacia una educación que garantice competencias, habilidades y conocimientos de demanda global (pensar en pequeño o en grande toma el mismo esfuerzo.) ¡Desarrollar ciudadanos para el mundo nos abrirá nuevas puertas!

… hacer partícipes a todos los actores en el proceso para acelerar los resultados (no es un problema de gobierno sino de nación.) Cuando todos participamos, todos crecemos como nación.

… involucrarnos en el desarrollo y crecimiento de nuestros hijos (basta ya de esperar que la escuela se responsabilice.) Potenciar las capacidades, talentos y virtudes de nuestros hijos los prepara para el éxito.

… las empresas y los empresarios se conviertan en escuelas y maestros para generar cambios en los niveles iniciales (programas como Mi Primer Empleo es una solución parcial.) Transformemos los programas de Responsabilidad Social Empresarial en verdaderos gestores de desarrollo y cambio social y no en actividades para la foto en las redes sociales. Desarrollar el talento humano es una moneda de cambio para el crecimiento, desarrollo y éxito empresarial.

… que los gremios magisteriales defiendan y propicien la educación y el desarrollo social sin banderas políticas ni intereses mezquinos. Los estudiantes necesitan docentes con vocación de enseñanza. La aspiración de cada docente escolar y universitario debe ser servir de ejemplo digno de imitar por su entrega, compromiso y valores que contribuyen al desarrollo. Ser promotores de cambios y transformaciones sociales desde la infancia es crear un legado que transciende generaciones.

… que las autoridades entiendan que la educación no es un tema de MEDUCA sino de todo el engranaje gubernamental. Escuelas sin docentes, sin agua, sin electricidad, sin carreteras de acceso, con basura, sin internet, sin libros, sin computadoras, sin mobiliarios y con niños hambrientos que no pueden rendir académicamente, no garantiza la educación que nos de confianza en el futuro. El crecimiento y desarrollo económico es directamente proporcional a la educación de la gente productiva.

… las universidades deben retomar su rol de excelencia, exigencia y desarrollo profesional. Es momento de sacar la política de las universidades públicas y el mercantilismo de las privadas. Hoy ni las unas ni las otras garantizan el desarrollo profesional de las mentes que necesita el país. La formación universitaria es el eslabón que une las necesidades del país y del mundo con los jóvenes.

Panamá es un país con potencial, riqueza y talento. Nuestros jóvenes no pueden seguir siendo víctimas de las circunstancias que hoy nos definen como nación. Debemos darle un golpe de timón a este barco y dejar de pensar en el chen chen como si fuera lo único a lo que tenemos derecho. Podemos salir de la situación si todos nos lo proponemos. Tomemos la decisión de ser parte de la solución… por nuestros jóvenes… por nuestros hijos.

Autor: Orlando Fujitsubo G., Docente Universitario, Escritor, Emprendedor Empresario y Coach Financiero y Empresarial. https://orlandofujitsubo.com

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Orlando Fujitsubo

Autor, Coach & Consultor

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