Si usted fue uno de los más de 700 mil votos en favor de la propuesta Martinelli – Mulino que prometió más «chen chen» en el bolsillo, puede estar tranquilo porque ya cumplieron la promesa, aunque no de la forma que muchos esperaban. La gente entendió que tendría más dinero si esa fórmula ganaba, pero eso está lejos de la realidad.
El término «chen chen» se originó en la época de la zona del canal, cuando los panameños pedían «change» a los gringos. Así nació la expresión, que se refiere al vuelto o sencillo. Hoy, prometer «chen chen» es prometer limosnas, no riqueza ni desarrollo. El dinero grande no es para el pueblo, sino para los políticos y empresarios.
En Panamá existe una mentalidad del «chen chen», que es una mentalidad de pobre. Nos hemos acostumbrado a aceptar lo que nos dan, como los subsidios, en lugar de trabajar para generar riqueza propia. Esto se agrava porque vivimos en un país con una educación cada vez más deficiente, lo que impide a muchos analizar los hechos y tomar decisiones informadas. La falta de inteligencia financiera también contribuye a que muchos no sepan ganar, usar ni crear riqueza. Lamentablemente, muchos de los nuevos ricos en Panamá son políticos cuya riqueza proviene de la política, no del esfuerzo o la innovación.
Aprendimos a conformarnos con limosnas, con el «chen chen». Nos enseñaron que la educación no es importante, que es más rentable ser político que ser profesional. Vivimos en un país donde los favores políticos prevalecen sobre el mérito, el conocimiento y la experiencia. Es urgente cambiar el rumbo de nuestra sociedad. Necesitamos una transformación educativa que fomente el análisis y el pensamiento crítico. No solo se trata del currículo, sino de las metodologías de enseñanza. Un cerebro que no se nutre de conocimiento significativo se debilita y se vuelve influenciable.
Este cambio educativo debe darse tanto en las escuelas como en los hogares. Los hijos de padres que no leen ni estudian tampoco lo harán, porque no tienen el ejemplo. El problema no es solo del sistema educativo, es un problema de todos. En Panamá hay talento que no puede surgir porque los favores políticos están por encima de los méritos. Somos una sociedad que sigue atentando contra sí misma y, si no tomamos medidas hoy, ni el «chen chen» nos darán en el futuro.


