EL FUTURO DE LOS JÓVENES

Pensar en el futuro no es una tarea fácil. Ciertamente, somos ajenos a nuestro “YO futuro” y tenemos hoy la tarea de labrar el camino para ese ser que aún no conocemos. Tendemos a creer que cualquier persona debe ser capaz de planificar sus próximos años de vida sin dificultad. Eso sería cierto si tan solo todos tuviésemos las habilidades, conocimientos y destrezas que nos den confianza para pensar y actuar a largo plazo. Esta consideración nos debe llevar a pensar si como sociedad estamos abonando el terreno fértil para que los jóvenes tengan la capacidad de discernir sobre su futuro.

Según los psicólogos, existen razones poderosas por la cual los jóvenes tienden a evitar pensar demasiado en su “YO futuro.” Una de estas razones es la preocupación constante sobre lo que podría suceder en el futuro (ansiedad anticipatoria.) Por otro lado, está la desconexión emocional que sienten y que hace que el futuro parezca distante, irrelevante e incierto. Esta condición tiene una raíz cuyo origen está arraigado en la educación que recibimos en nuestros primeros años de vida. La educación impacta directamente en la autoeficacia de los jóvenes, es decir en su autoconfianza en la capacidad para realizar con éxito tareas específicas. Un bajo nivel de autoeficacia puede resultar en desconexión emocional con el futuro, ya que los jóvenes pueden no verse a sí mismos como capaces de alcanzar sus metas. Tristemente, estamos matando los sueños de los jóvenes y con ellos estamos matando el futuro de la nación.

Un poema titulado “Nuestro miedo más profundo” escrito por Marianne Williamson hace más de 30 años debe resonar hoy más que nunca en nuestras mentes. En un fragmento de ese poema dice:

“Nuestro miedo más profundo no es el de ser inapropiados. Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida.

Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta.

Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso? Más bien, la pregunta es: ¿Quién eres tú para no serlo? Eres hijo del universo.

No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.

Nacemos para poner de manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros, como lo hacen los niños. Has nacido para manifestar la gloria divina que existe en nuestro interior.

No está solamente en algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo. Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.”

¿ESTAMOS SEMBRANDO MIEDO EN NUESTROS JÓVENES EN LUGAR DE LUZ PARA EL MUNDO?

Quizás debamos atrevernos a ser más autocríticos y pensar que como sociedad no estamos siendo capaces de desarrollar jóvenes fuertes, que se valoren por su capacidad de lograr metas y que tengan confianza de imponerse retos de transformación, cambio y evolución. ¿En qué momento los jóvenes dejaron de soñar para someterse a las fuerzas de una sociedad autodestructiva?

Tenemos que desarrollar las habilidades y competencias que los jóvenes requieren para que comiencen a amar su propia luz que ilumine su entorno. Desde el hogar, en la escuela, en la iglesia y en toda la sociedad, debemos dejar de adoctrinarlos para comenzar a enseñarles a pensar, a criticar, a evaluar, a preguntar, a discernir, a disentir y a argumentar. El futuro de los jóvenes no está en sus manos sino en las nuestras. Las reglas las ponemos los adultos, el sistema educativo, lo dignatarios y los Estados. Es nuestra responsabilidad moral darle a cada joven las oportunidades de crecimiento, desarrollo y éxito que por herencia trajeron al nacer en este bello país.

Autor: Orlando Fujitsubo G., Docente Universitario, Escritor, Emprendedor Empresario y Coach Financiero y Empresarial. https://orlandofujitsubo.com / lidera@orlandofujitsubo.com

Imagen de Orlando Fujitsubo

Orlando Fujitsubo

Autor, Coach & Consultor

Scroll al inicio

Quiero descargar los ejercicios.