El Peligro de las Tarjetas de Crédito

Una de las trampas en las que nos metemos solitos ocurre cuando priorizamos gastos con fondos que no tenemos.  Es un dolor autoinfligido bajo el pretexto de que lo que compramos, lo merecemos, aunque sea usando el crédito de la tarjeta.  ¡El dinero más caro que existe es el que se gasta sin tenerlo!  Los bancos siempre ofrecen tarjetas con límites de saldos muy elevados que se convierten primero en una tentación y luego en un problema para las personas sin inteligencia financiera.

Las tarjetas son una buena forma de desarrollar calificación de crédito si se usan correctamente, de lo contrario, dejan una mancha en nuestro récord crediticio.  Hay personas que acceden a tener tarjetas de crédito para construir su historial de crédito.  Eso es algo positivo que nos dan las tarjetas de crédito, pero ¿qué ocurre cuando la tarjeta se usa mal?  Ese mismo historial de crédito lo va a reflejar y va a dejar una mancha en la historia de la persona.  Las instituciones financieras se fijan mucho en el historial de crédito del posible cliente antes de otorgarle una hipoteca o un préstamo personal.

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LAS TARJETAS DE CRÉDITO Y SU USO CORRECTO

A continuación, le detallo algunas consideraciones que valen la pena tomarlas en cuenta para hacer un mejor uso de esta herramienta financiera que bien usada puede redituar en beneficios para nosotros.

1.- La tarjeta de crédito debe ser usada en emergencias o como método de pago para evitar tener demasiado efectivo encima. En tiempos de mucha inseguridad, la tarjeta de crédito puede servir para evitar llevar demasiado dinero en efectivo, disminuyendo el riesgo para nosotros.  Hoy día casi cualquier compra la podemos realizar usando la tarjeta de crédito, por lo que la dependencia en el efectivo se reduce.

2.- Una sola tarjeta de crédito es suficiente.  Evite a toda costa tener más de una tarjeta de crédito.  Siempre es una tentación, cuando se tienen más de una tarjeta, el realizar compras impulsivas porque se percibe que hay disponibilidad de recursos cuando en realidad no es así.  Recuerde que las tarjetas de crédito limitan su capacidad de crédito en caso de que requiera solicitar un financiamiento vía una hipoteca o un préstamo personal.  Mi recomendación es solo tener una única tarjeta de crédito que bien administrada es todo lo que requiere.  Es recomendable que en caso de que se tenga más de una tarjeta, se haga una consolidación de tarjetas o compra de saldo para eliminar alguna, hasta quedar con una sola tarjeta.

3.- No se afilie a las tarjetas de crédito de los comercios.  Estas tarjetas son verdaderas trampas financieras.  Las empresas quieren que usted se afilie a sus tarjetas de crédito para que realice más compras en sus establecimientos.  Si bien es cierto que los intereses de estas tarjetas son menores que las de las tarjetas de los bancos, realmente lo único que se obtiene de estas tarjetas de crédito es acumular deudas que se suman a las de las tarjetas bancarias.  Además, esos mismos comercios también aceptan las tarjetas de los bancos, por lo que realmente no hay necesidad de ellas.

4.- Pague todo lo que use en la tarjeta lo antes posible.  Además de los interese que cobran los bancos que pueden estar entre un 18% y un 24% anual, los banco también cobran los seguros de fraude y de vida.  Estos últimos se tasan en función de la deuda acumulada, por lo que, entre más alto es el saldo por pagar, mayor es el costo de los seguros.  Además, tome en cuenta que, si usted hace un cargo a la tarjeta y luego paga dicho cargo dentro del periodo de facturación, no se le cargan intereses. En mi caso, yo utilizo mi única tarjeta de crédito para pagar casi todo, pero nunca pago intereses al banco y los seguros que me cobran son mínimos…

5.- Evalúe los beneficios que le brinda su tarjeta de crédito. Los bancos compiten por la preferencia de los clientes.  Las tarjetas son productos bancarios que deben ser atractivos para los clientes.  En este sentido, hay tarjetas que le dan al cliente la posibilidad de acumular millas de vuelo para viajar, otras dan cashback por las compras y otras dan soporte a algún tipo de institución de interés social o comunitario.  Lo cierto es que cada uno de nosotros tiene la opción de escoger una tarjeta que mejor se ajuste a las capacidades y necesidades.  Al momento de decidirse por un producto de tarjeta de crédito debe valorar la tasa de interés efectiva de esta y el programa de premio que le ofrecen.  Otro aspecto que tendemos a ignorar es cuánto es el costo de emisión de la tarjeta y la anualidad a pagar.  Otro elemento para tomar en cuenta… entre más tarjetas se tengan, más anualidades estaremos pagando.

6.- Nunca saque dinero de la tarjeta de crédito.  Ese es un error que comete mucha gente.  El efectivo que se saca de la tarjeta es dinero muy costoso.  Por lo general, el banco cobra un costo de manejo por el dinero en efectivo que se saque de la tarjeta y mientras no se pague ese dinero, también aplica la tasa de interés acordada y dependiendo del banco, probablemente no acumule ni para millas ni para cashback.

7.- Decida el límite de saldo más conveniente.  Dependiendo de su nivel de ingreso, el banco le va a ofrecer un límite de crédito o tope con el que puede contar en su tarjeta.  Es importante que sea consciente de cuánto crédito le están otorgando.  En primer lugar, valide a cuánto asciende la cobertura del seguro de fraude.  Mucha gente no sabe que los seguros de fraude tienen límites y que, si su saldo disponible en su tarjeta está por encima del límite de su tarjeta, en caso de un fraude a la tarjeta, no tendría una cobertura total, lo que significa que usted estaría en riesgo.  Una recomendación saludable es que no tenga un saldo disponible superior a dos veces su ingreso promedio mensual.

8.- Nunca utilice la tarjeta de crédito para financiar un emprendimiento.  Como ya hemos dicho, este es dinero caro y si lo utiliza para invertir en un negocio, al final estarías incrementando sus costos.

Una de las formas más lógicas de demostrar inteligencia financiera es a través del uso que le damos a la tarjeta de crédito.  No es malo usar la tarjeta de crédito.  Lo malo es no tener la disciplina de cubrir los pagos debidamente.  La mejor forma de ver esto es teniendo presente que se tiene disponibilidad del dinero que se va a gastar (debe estar contemplado en el presupuesto) y, por ende, lo único que se está haciendo es sustituir una forma de pago por otra.  Al final, debe verse como una compra al contado o digamos que diferida a 30 días o menos… lo que demore usted en ir al banco a pagar o en acceder a la banca en línea y transferir los fondos.  Una recomendación saludable es que aquel que no tiene inteligencia ni disciplina financiera, que no tenga tarjeta de crédito y así evitará caer en la rueda del hámster.  Te recomiendo mi artículo titulado “El peligro de entrar en la rueda del hámster” https://orlandofujitsubo.com/el-peligro-de-entrar-en-la-rueda-del-hamster/

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Orlando Fujitsubo

Autor, Coach & Consultor

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