¿Alguna vez te has preguntado por qué las vacas dan leche? Probablemente no, porque desde pequeños nos han enseñado que es así… las vacas dan leche y las gallinas ponen huevos. Visto de esta forma, la vida es bastante fácil. Tengo una vaca, pues tengo leche.
Lo cierto es que las vacas no dan leche. Las vacas producen leche que es muy distinto y para que eso suceda deben darse las condiciones que lo hagan posible. Ello implica la existencia de un proceso que debemos cumplir, paso a paso, hasta que obtengamos leche. El granjero debe ser capaz de criar, cuidar, alimentar, curar, proteger y ordeñar la vaca para poder obtener la leche. Entre mejor haga cada una de estas tareas, obtendrá más leche y de mejor calidad. Por ende, tener el conocimiento, los recursos y las competencias es obligatorio.
Cuando decimos que las vacas dan leche estamos condicionando nuestra comprensión de los hechos y estamos minimizando los procesos que lo hacen posible. Hacemos que la vida parezca fácil y simple. Esto implica un peligro en la formación y desarrollo de las personas. ¿A qué edad nos enseñaron que las vacas dan leche? Probablemente antes de iniciar la escuela. Pero ¿qué hicieron en la escuela para romper esta creencia limitante? La respuesta es nada. Esto es relevante porque nuestra educación debe cambiar para desarrollar personas con mente crítica y capacidad analítica.
La manera en que se les enseña a los niños condiciona su percepción y comprensión. Si solo se les dice «da la leche»—es decir, respuesta condicionante—crecerán creyendo que la vida es tan simple como recibir lo que se les ofrece. En cierta forma, estamos promoviendo una mentalidad de pobres. Pero si se les enseña a participar activamente en el proceso de aprendizaje, se le dan los factores de análisis previo y se les dan las oportunidades de desarrollar sus esquemas mentales, desarrollarán una mentalidad crítica, creativa, disruptiva y resiliente. Educar es formar el carácter, estimular la curiosidad, fomentar el pensamiento crítico y, sobre todo, desarrollar el potencial y el talento. Una de las grandes falencias de nuestra educación radica en que en nuestras aulas no estamos despertando la curiosidad y no estamos enseñando a hacer preguntas, buscar respuestas y construir conocimiento.
Los docentes somos los principales agentes de cambio en la educación. Nuestra formación, motivación y compromiso son clave para garantizar una educación de calidad en todos los niveles. No solo debemos transmitir conocimientos, sino que también debemos guiar a nuestros pupilos en su proceso de aprendizaje. Debemos ser facilitadores, motivadores y modelos a seguir. Más allá del curriculum o de la tecnología o de la calidad de la infraestructura del colegio, el docente debe ser el principal motor de cambio, de formación y desarrollo.
La frase «las vacas no dan leche» nos recuerda que la educación no es un proceso pasivo. Los jóvenes no se convierten en pensadores críticos simplemente por estar expuestos a información; necesitan ser guiados activamente en su aprendizaje. No es lo que se, sino lo que puedo hacer con lo que se. Esto implica:
Fomentar la Curiosidad – Al igual que un granjero debe estimular el crecimiento saludable de sus vacas, los educadores deben cultivar la curiosidad natural de los niños. Hacer preguntas abiertas y promover el pensamiento crítico son herramientas esenciales en este proceso.
Crear un Entorno Seguro – Un ambiente donde los estudiantes se sientan estimulados para expresar sus ideas y emociones es crucial. Esto permite que desarrollen confianza en sí mismos y en sus capacidades. Cuando el pasto es pobre, las vacas dan menos leche.
Incentivar la Experimentación – La educación debe permitir a los jóvenes experimentar y aprender de sus errores, tal como un granjero observa cómo sus vacas responden a diferentes condiciones.
Romper los paradigmas y creencias limitantes que nos mantienen en un letargo social se hace cada vez más apremiante. Estamos dejando pasar los años sin que se den los cambios y las transformaciones educativas necesarias para desarrollarnos como nación. ¿En qué momento de nuestra historia decidimos volvernos sumisos, conformistas y dependientes? Es momento de levantar nuestras voces para exigir las transformaciones en el único renglón social que nos permitirá tener un mejor futuro, la educación.
Autor: Orlando Fujitsubo G., Docente Universitario, Escritor, Emprendedor Empresario y Coach Financiero y Empresarial. https://orlandofujitsubo.com / lidera@orlandofujitsubo.com


